lunes 16 de junio de 2008

Dos días en Niagara...

Expongo aquí una de las experiencias más hermosas de mi vida: Mi visita a Niagara y a sus hermosas cataratas.
En este viaje todo fue impresionante, desde el tremendo movimiento que existe en la ciudad, las atracciones, las luces nocturnas, los museos; hasta el estruendoso sonido de las cataratas al caer. La brisa acaricia el rostro con ternura, casi en oposición a la penetrante imponencia del lugar.
Cuando vi las cataratas desde abajo, cuando subí al paseo "Maid of the Mist", me sentí tan pequeña... Como si el lugar fuese una bestia gigantesca capaz de tragarme en cualquier momento. Al estar en presencia de semejante espectáculo natural, todos los problemas que aquejan de vez en cuando mi vida, se borraron por un momento, como si todo el universo se reflejara en el movimiento de aquellas aguas.